Hoy en día
muchas veces proyectamos pensando en que debe ser lo mejor para el cliente,
pero muchas veces eso se nos escapa y muchos arquitectos proyectan de forma que
quieren parecer muy modernos y a veces se escapan pequeños detalles funcionales
como por ejemplo la arquitecta Zaha Hadid que al
parecer su arquitectura moderna se basa más en la forma que en la función un
ejemplo claro es el pabellón acuatic centre,
Londres, en la que Pese a sus modernas y sinuosas formas de
la cubierta del centro bloquea las vistas desde las últimas filas hacia el
trampolín principal de 10m de alto y que dará lugar a 8 eventos, incluyendo el
salto de la estrella de las olimpiadas de Pekín, Tom Daley.
“Como
se dijo en bdonline, un
vocero de Zaha Hadid ha insistido en que se trata de un problema de
relojería, asi dejando 5.000 asientos
con vistas ininterrumpidas hacia el trampolín de 10m.”
“El centro actualmente posee sobre
8.000 asientos con vistas ininterrumpidas al trampolín de 10m. Esto es más de
3.000 asientos extras.”
Todo eso es un claro ejemplo de una mala
proyección en la que la función es olvidada
para así conseguir unas formas extraordinarias pero la pregunta és..
¿merece la pena proyectar algo con una forma espectacular pero dejándolo sin una buena función? Pues claramente no,
siempre hay que pensar primero en el cliente antes que en una buena vista ya
que por ejemplo por muy bonita que sea una cama triangular no dormimos en ella
ya que no hace una buna función, pues en las arquitecturas pasa lo mismo.
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